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La profecía de Shambhala

“Los guerreros de Shambala no visten uniformes, ni portan insignias o banderas. Ni siquiera poseen un territorio que consideren su hogar.”

Llegada a nosotros a través de 12 siglos, desde el budismo tibetano, la profecía sobre la venida de los guerreros de Shambhala ilustra los desafíos del Gran Cambio y las fuerzas que podemos ofrecerle. Habla de ti y de mí; y sus predicciones, señales de gran peligro, son reconocibles ahora.

Hay diversas interpretaciones de la profecía. Una de ellas retrata la venida del reino de Shambhala como un evento interno; una metáfora de nuestro viaje espiritual interior, independiente del mundo que nos rodea. Otra interpretación la presenta como un evento externo que se desarrollará independientemente de lo que escojamos hacer o cualquiera que sea nuestra participación en la sanación del mundo. Una tercera versión de la profecía le fue dada a Joanna Macy por su amigo y maestro Dru-gu Choegyal Rinpoche, de la comunidad de Tashi Jong al noroeste de la India; y en ella el mundo interno y externo son inseparables. Esta es la percepción del bodhisattva, quien aparece en esta profecía por medio de la figura del guerrero de Shambhala.


Vendrá un tiempo en el que toda vida en la Tierra esté en peligro. Grandes poderes barbáricos habrán surgido. Aunque estos poderes emplean sus riquezas en preparativos para aniquilarse unos a otros, tienen mucho en común: armas de muerte y devastación insondable, y tecnologías que arrasan nuestro mundo. Es en este momento, cuando el futuro de todos los seres pende del más frágil de los hilos, que emerge el reino del Shambhala.

No puedes ir allí, pues no es un lugar. Existe en las mentes y los corazones de los guerreros de Shambhala. Tampoco puedes reconocer a ninguno de estos guerreros a simple vista porque no visten uniformes, ni portan insignias o banderas. No tienen torres de asalto a las que puedan subir para amenazar al enemigo o detrás de las que descansar o reagruparse. Ni siquiera poseen un territorio al que consideren su hogar, pues siempre deben moverse por las tierras de los bárbaros.

Ahora ha llegado el momento en que los guerreros de Shambhala necesitan una gran valor —físico y moral—, pues deben penetrar el corazón de los poderes barbáricos para desmantelar sus armas. Armas en todos los sentidos de la palabra. Deben adentrarse donde los armamentos son fabricados e implementados, y también en los pasillos de poder donde se toman las decisiones.

Ahora, los guerreros de Shambhala saben que estas armas se pueden desmantelar porque son manomaya, que significa, «hecho por la mente». Las armas hechas por la mente humana, pueden ser desmanteladas por la mente humana. Porque los peligros que amenazan la vida en la Tierra no son causados por una fuerza extraterrestre, deidades satánicas o un destino inamovible. Estos peligros surgen de nuestras propias decisiones, de nuestras relaciones, de nuestros hábitos y estilos de vida; surgen de dentro de todos nosotros.

Así pues, ha llegado el momento —dijo— de que los guerreros de Shambhala se entrenen.
— ¿Cómo se entrenan? —dije yo.
— Se entrenan en el uso de dos armas.
— ¿Cuáles son? — pregunté. Y entonces sostuvo las manos como los lamas sostienen los objetos rituales en las grandes danzas de los lamas y dijo:

— Una es la compasión, la otra es la comprensión.
Y necesitas ambas, dijo, una sola no basta. Necesitas la compasión porque es lo que te da el combustible, la fuerza y el poder para moverte (ir a donde es necesario ir, hacer lo que se necesita hacer). Consiste básicamente en no tener miedo al dolor del mundo; y entonces nada puede pararte. (Leer: La escucha empática). Pero ese arma por sí sola no es suficiente: te puede consumir. Así que necesitas la otra. Necesitas la comprensión, el conocimiento profundo de la radical interdependencia de todos los fenómenos —su interconexión, la pertenencia mutua de todo lo que está entretejido, como es, en la red de la vida—.

Con esta sabiduría entiendes que esta no es una guerra entre buenos y malos, pues la línea que separa el bien y el mal recorre el paisaje de todos los corazones humanos. Con esta comprensión de nuestra profunda interrelación, sabes que incluso las acciones más pequeñas, emprendidas con intención pura, tienen repercusiones en toda la red de la vida en formas que apenas podemos percibir. Por sí sola, esta comprensión puede parecer demasiado fría, muy conceptual, por lo que necesitas el calor de la compasión.

Juntas, dentro de cada guerrero Shambhala y entre los propios guerreros Shambhala, estas dos armas pueden sostenernos como agentes de cambio social. Estas armas son regalos que podemos reivindicar ahora para la sanación de nuestro mundo.

*Al cantar, los monjes tibetanos a menudo hacen gestos en movimiento con las manos. Con frecuencia estos mudras representan la interrelación entre Karuna y Prajna: la compasión y la comprensión.

Joanna Macy on the Shambhala Warrior

Las armas hechas por la mente humana, pueden ser desmanteladas por la mente humana.”

PROFECÍA DE SHAMBHALA

Una respuesta a «La profecía de Shambhala»

[…] En próximas entradas iré desarrollando diferentes aspectos de la Comunicación No Violenta, ya que para mí se ha convertido en una herramienta para el autoconocimiento y el crecimiento personal. Un camino de vida sobre mi manera de entender el mundo en la relación conmigo, con los Otros y lo Otro. Y que está directamente conectada con la mirada sistémica de la ecología profunda. […]